miércoles, 26 de mayo de 2010

Poder y adulterio: Entre las sábanas de la verdad y sus sanciones en la historia.

Cuestiones Previas:
 
En EE. UU, cuando el gobernador Mark Sanford anunció contrito que sostenía una relación extramarital con una dama argentina se convirtió en el eje de un escándalo, pero este sólo es el más reciente caso de un político estadounidense en ver dañada su carrera por un escándalo sexual.
 
De acuerdo con un recuento, entre 1970 y 2009, Estados Unidos ha sido el escenario de 62 escándalos político-sexuales, desde uno que involucró a una simple empleada del Congreso con un funcionario de tercer nivel, a intentos de deponer constitucionalmente a un Presidente y los deseos de un diputado de seducir a jóvenes “pajes” del Congreso.
 
Sanford, gobernador de Carolina del Sur, debió renunciar el jueves a la presidencia de la Asociación de Gobernadores Republicanos y tomó el papel de pecador que pocos días antes desempeñó su correligionario John Ensign, senador por Utah, que se vio forzado a confesar y expresar remordimiento público por haber tenido una aventura extramarital con una de sus asistentes electorales, quien intentó chantajearlo.
 
En ambos casos, lo que era un brillante futuro político parece destruido y el escándalo fue tanto mayor porque los republicanos, en general, y ellos, en particular, se ostentaban como defensores de la moralidad y de los valores familiares.
 
Por lo pronto, siguen en paralelo lo que parece ya una deliberada estrategia de arrepentimiento y contrición que esperan les permita continuar su carrera, aunque otro republicano, el senador Larry Craig, tuvo éxito en 2007 simplemente a base de negar y negar haber hecho insinuaciones a un oficial de policía encubierto en un baño del aeropuerto de Minneapolis.

Los demócratas no son ciertamente inocentes, como pueden atestiguar el ex presidente Bill Clinton y su necesidad de mentir bajo juramento para tratar de esconder su relación con Monica Lewinsky.
 
La mentira casi le cuesta la Presidencia, pero la persecución de que fue objeto incrementó el costo para los republicanos.
 
De hecho, el escándalo habría sido tal vez extraño para el presidente John F. Kennedy, conocido por su afición a las faldas, y su vicepresidente y luego presidente Lyndon Johnson, quien, según la leyenda, se ufanaba de haber ido a la cama con más mujeres que aquel.
 
Ambos, por cierto, demócratas. Pero sus actividades nunca fueron un escándalo, al menos público y menos político, a diferencia de lo que pasa ahora.
 
Los escándalos políticos-sexuales acompañan a EU desde su creación. Thomas Jefferson, uno de los fundadores de la nación y presidente de la misma, fue acusado de tener hijos con una esclava mulata, media hermana de su esposa. Como mandatario, Warren Harding fue descubierto por su cónyuge mientras estaba con una pareja en un “clóset” de la Casa Blanca.

El 2008, el ex senador y ex aspirante presidencial demócrata John Edwards se vio forzado a admitir públicamente su relación extramarital con una asistente.En la lista de los políticos en escándalos sexuales destaca el que rodeó en 2001 a la practicante Chandra Levy, de 23 años, que desapareció mientras sostenía un romance con el diputado demócrata Gary Condit, de 50.
 
El cadáver de Levy fue encontrado más de un año después. Se comprobó que Condit, que perdió carrera y reputación, no tuvo ninguna culpa.
 
Pero los escándalos en torno a las “indiscreciones” de algunos alcaldes como Antonio Villarraigosa, de Los ángeles, y Kwame Kilpatrick, de Detroit, o el uso de prostitutas como el ex fiscal y ex gobernador de Nueva York, Eliot Spitzer, palidecen frente a los protagonizados por diputados que como el republicano Mark Foley fue sorprendido cuando trataba de seducir a jóvenes pajes a su cuidado, o los hijos fuera del matrimonio del legislador Vito Fosella.
 
Pero no solo en el país más poderoso del planeta, así dicen, suceden esta ésta clase de hechos.
 
En Italia, es infaltable citar el escándalo que provocó el premier francés Nicolás Sarkosy cuando, ni bien electo, despachó a su esposa para vivir su idilio con la bellísima ex modelo y cantante Carla Bruni.
 
El presidente de Paraguay, Fernando Lugo, reconoció la paternidad de un hijo que tuvo hace dos años con una joven con quien mantuvo una relación cuando todavía era obispo de la Iglesia Católica. "Asumo todas las responsabilidades que pudieran derivar de tal hecho", dijo Lugo en una rueda de prensa televisada, tras admitir que Guillermo Armindo, de dos años, es fruto de una relación con la joven paraguaya Viviana Carrillo Cañete.
 
Al ex presidente argentino Carlos Menem, le apareció un hijo extra matrimonial en medio de un Reallity Show, al ex vice de Kirchner y actual gobernado de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, le apareció una hija cuando él menos lo imaginaba, pero no son solo hijos los que aparecen cuando el poder expone sus vidas privadas. Otro escándalo constituyó las acusaciones de la hijastra al mandatario nicaragüense Ortega.
 
Ahora que las historias de emperadores amantes, de reyes con laberínticas vidas amorosas y cortes enfrascas en banquetes con cama incluida parecen leyendas exageradas, las actuales camas del poder arden como nunca.
 
Las bellas mujeres, antes relegadas por su condición en sociedades que las relegaban a tareas domésticas, ahora toman su lugar en el poder, llevan su glamour y su belleza a las altas esferas y no todas están dispuestas a callarse bajo amenazas o con un apartamento de regalo en las afueras de la ciudad.
 
La realidad es que solo se conoce un mínimo porcentaje de los que pasa allá arriba y más mínimo aún de los que pasa cuando la luz se apaga (esto último es metáfora, algunos prefieren la luz encendida). Muchos todavía ostentan un poder tan férreo que se encargan de que sus deslices jamás se conozcan.
 
Y mejor no detallar historias de gobernadores, ediles, presidentes municipales, ni puestos menores, porque esto se extendería hasta el infinito. A veces los amoríos se conocen por todos menos por la prensa y a veces, sin llegar a ser amoríos, la simple presencia de una bella mujer cerca del poder distará los más variados comentarios.
 
Hoy lo de J.F.K y Marilyn Monroe parece novela rosa al lado de los escándalos presidenciales. Las peleas entre Chávez y su ex por la tenencia de su hija se trasforman en un aburridísimo tramite legal al lado de los historiales románticos de los presidentes y ex presidentes latinoamericanos.
 
Solo por citar tenemos a Evo Morales (Bolivia) tiene dos hijos adolescentes reconocidos de dos relaciones sentimentales diferentes, eso si, él sigue soltero. El caso de Lula da Silva (Brasil) es más complejo: reconoció desde su nacimiento su hija, Lurian, que tuvo con quien fuera su novia después de haber enviudado de su primera mujer. Al casarse con Marisa, adoptó el hijo de esta como suyo.
 
Como se ve, estos son solo unos pocos ejemplos de lo desordenadas que son las sábanas del poder y las muchas tentaciones que en largas noches de debate sobre el futuro de las naciones caen los humanos destinados a tan honorables labores.
 
Actrices eróticas buscando bancas en congresos, caballeros de doble moral saliendo a altas horas de casas que no son la suya, medias de seda y labial para convencer electores, son parte de la política actual. No es que antes no existieran, solo que ahora hay menos lugar para el secreto.
 
Quizás en poco tiempo caigan las caretas y haya más campañas como la de Pamela Jiles, candidata presidencial en Chile. Posando frente al Palacio de La Moneda, acompañada de una mujer que se despojó de su abrigo y quedó desnuda hasta que los carabineros la invitaron a retirarse. Por ahora las elecciones no se definen con bellezas despojadas de sus ropas, pero evidentemente, la cama es un lugar donde los líderes mundiales toman decisiones que con el tiempo resultaron ser más importantes de lo que pensaban.
 
 Sanciones del adulterio en la historia:
 
  • Según la ley de Moisés, el adulterio era castigado con el apedreamiento hasta la muerte.
  • Entre los egipcios, después de recibir el hombre mil azotes, a la mujer se le cortaba la nariz.
  • El espartano Licurgo castigaba a un hombre convicto de adulterio como a un parricida.
  • Solón creía que la mayor pena que podía decretarse contra la mujer adúltera era la afrenta pública.
  • Los locrios les sacaban los ojos. La ley fue impuesta por Zaleuco, cuyo hijo fue sorprendido después cometiendo adulterio. En su corazón se entabló una lucha entre el amor paternal y el deseo de ver rígidamente observada su ley. A fin de conciliar ambas cosas, decretó que le arrancaran un ojo a su hijo y al mismo tiempo se presentó en público con el rostro vendado, porque acababa de hacerse arrancar uno de sus propios ojos para que en cierto modo se cumpliera la ley.
  • Por el antiguo derecho de Roma no había pena alguna establecida contra el adulterio, por consiguiente se dejaba su imposición al arbitrio de los jueces. Augusto fue el primero que estableció su castigo, decretando la pena de muerte.
  • Justiniano modificó la ley imponiendo a la adúltera la pena de azotes y reclusión en un monasterio donde permanecería a perpetuidad si el marido en el plazo de dos años no la perdonaba o no quería admitirla.
  • En tiempos antiguos los sajones quemaban a la mujer adúltera, y sobre sus cenizas levantaban una horca donde ahorcaban al cómplice.
  • La ley de los godos castigaba el adulterio dando a la parte ofendida la facultad para contraer un nuevo matrimonio con quien quisiere.
  • Canuto, rey de Inglaterra, mandó que en caso de adulterio el hombre fuese desterrado, y que a la mujer le cortasen las narices y las orejas.
  • En Mingrelia (Georgia), cuando un hombre sorprende a su mujer en adulterio, tenía derecho a obligar al galán a pagar un lechoncillo, que solían después comerse entre los tres.
  • En Francia antiguamente el adulterio era castigado con la pena de muerte.
  • En Polonia, antes del cristianismo, se llevaba al criminal a la plaza y en ella se le sujetaba por sus partes naturales a un madero por medio de un clavo. Se ponía cerca de él una navaja de afeitar, reduciéndosele a la necesidad de hacerse eunuco o de morir en aquel estado.
  • No obstante los tiempos han cambiado, aún en estos tiempos, existen culturas en las cuales el adulterio es castigada con la muerte, prueba de ello es el sonado caso a nivel mundial de Mohamed Abukar Ibrahim, de 48 años, que en el 2009 fue condenado por adulterio, y enterrado vivo hasta el pecho en un descampado próximo a Afgoye, a 30 kilómetros de Mogadiscio, capital somalí, antes de ser apedreado hasta la muerte; en aplicación del castigo reservado por la sharia (ley islámica) para los adultos, la mujer con la que cometió el delito, al ser soltera, fue castigada con 100 latigazos. Asi mismo, recientemente Aisha una niña de 23 años fue dilapida y enterrada por el mismo motivo, aunque algunos señalan que habría sido violada por uno de sus acusadores. Éstas ultimas fotos son impactantes.
 
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Este artículo no es inédito y se ha tenido como fuente artículos y fotos web entre ellos de forounivisión, blog, perspectiva histórica, entre otros.