viernes, 18 de junio de 2010

KARL MARX: "en el nombre del padre"

Carlos Enrique Marx, segundo hijo de Heinrich Marx y Henriette Pressburg, nació en Tréveris, en Renania Prusiana, el 05 de Mayo de 1818. Recibió una gran influencia de su vecino y futuro suegro, el Barón Ludwig Von Westphalen, quien mostraba un amistoso interés y lo trataba como a un igual, y alentaba sus gustos literarios y especulativos. Gracias a él, Marx adquirió afición por la literatura romántica y por la clásica griega. Los profesores de Marx elogiaban su aptitud y seriedad, pero deploraban su mala caligrafía y su tendencia a expresarse en términos complicados. Al finalizar el bachillerato, Marx sale de Treveris en Octubre de 1835 hacia la ciudad de Bonn, en cuya universidad, según los deseos de su padre, estudiaría la carrera de abogado. En esta Universidad permanece solo un año, trasladándose a la estimulante y cosmopolíta universidad de Berlín en octubre de 1836, donde continuaría sus estudios de jurisprudencia, filosofía e historia. Su padre, quien sentía admiración y al mismo tiempo se preocupaba por su brillante y excéntrico hijo, murió cuando Marx tenía 20 años. (1)

Su encuentro con Engels dará lugar al “manifiesto comunista” inicio de su teoría que cambiaría el rumbo de la historia, desde una concepción puramente materialísta. Sin embargo pocos saben que por más materialísta que pudiera ser, como ser humano, lleno de sentimientos arraigados, este monumental cuerpo de conocimientos, fue un hijo totalmente identificado para con su padre, a quien prodigó un amor constante, por lo que su muerte afectó significativamente su vida futura.

Ni la sensibilidad del amor por la que fuera su esposa, Johanna Bertha Julie von Westphalen, se escapó de dejarle en claro la preponderancia del amor por su padre, así; en un detalle de amor que dio lugar a una obra poética inédita, y que remitiera mediante una esquela con la frase “Puesto que no puedo besarte con mis labios, te beso con mis palabras...”. agregó también un capítulo expreso de versos a su progenitor.

Lo original de la poética descrita, es además de la intelectualización del amor, que le lleva a decir frases como “Amor es Jenny, Jenny es nombre de Amor” o “¡Mira, un millar de volúmenes podría llenar escribiendo solamente “Jenny” en cada línea”; es un lenguaje metafórico simbólico propio de un genio, pero que en el caso de su sentimiento de hijo, solo nos hace reafirmarnos que el amor por nuestro padre, sinceramente es el amor más original, el más pleno…al menos con las disculpas de la mujer más importante de mi vida – mi madre, yo lo entiendo, lo comprendo y lo siento así.

En el libro de versos dedicados a su padre, parece que el joven Marx intenta, de alguna forma, justificar ante su padre, tanta dedicación a la Literatura, y sobre todo, al lirismo apasionado que le embargaba; y que lo mantuvo distante de él, físicamente; por cuestiones de estudio y de trabajo. Frases como “dado mi estado de espíritu de aquellos días, tenía que ser la poesía lírica, necesariamente, el primer recurso a que acudiera, o por lo menos el más agradable e inmediato”, describen la pena que causaba estar distante de su patriarca.

Según Dolores escudero (2) , “es evidente que no nos encontraremos en este Libro de Poemas con una lírica que nos conmueva o apasione por su calidad o genialidad; sin duda, la pluma de Marx extendía mejor sus tintas en el discurso razonado, que en la fantasía; en lo concreto, que en lo abstracto; pero no deja de encerrar, este pequeño volumen, unos esbozos de humanidad y ternura, que nos permiten un acercamiento a la naturaleza de un hombre que siempre ha llegado hasta nosotros tras un halo exclusivamente materialista”.

Puedo manifestar que no conozco a detalle el pensamiento marxista como para poder atreverme a formular críticas de su obra, eso lo dejo para sus estudiosos - para los que dicen "serlo"; lo que puedo asegurar es que, bajo los puntos expuestos, me parezco a él en dos aspectos: en ser hijo segundo y tener bien definido el amor por mi padre.

Como un detalle para el mal llamado “día del padre” (pues mis días de vida son fundamento para hacer feliz a mis viejos, porque todos mis días celebro sus días – son también sus día), comparto con ustedes un poema escrito por este coloso intelectual y que obra en el Libro “Poemas” traducido por Francisco Fernández Buey, cuya edición original fuera publicada por la “Papeles con Gatillo” en México e impreso en Novagrafik España el año 2000.


Espíritu creador sin forma
Navegas en las holas de la lejanía.
Pesados mundos son generados con vida,
Sus ojos se expanden la eternidad,
Toda inspiración reina en su interior,

En sus mágica y ardientes formas que se condensan.


El vacío late y los tiempos ruedan
En lo profundo de la oración que encara su rostro
Las esferas resuenan y al mar lo hincha la marea,
doradas estrellas que cabalgan en el espacio
y a la diestra del padre, en bendición, dan la señal
y todo es bañado en divina luz.


En percibidos saltos lo eterno se mueve en silencio

Reflexivo, hasta que el sagrado pensamiento,
Adquiere forma en palabras de poesía,
Entonces es como trueno de liras desde lejos
Como preámbulo al júbilo de la creación:


“Gentiles brillan las luminosas estrellas
Mundos en estado primitivo ahora descansan
Sobre las imágenes de mi espíritu,
Para estar en un nuevo espíritu fusionado
Cuando hacia ti el pesado hechizo se mueva
para ser revelado en piedad y amor”


Estoy abierto solo al amor

En el eterno asiento de la eternidad.
Como a ti gentilmente me doy
Y te muestro el resplandor de mi alma,
La solitaria armonía que se puede encontrar
Solamente otra alma la puede mirar”


Fuera de mi espíritu arde,
En forma de revelador significado
El hacedor que retoma.
Imágenes no remembradas
a la vista del hombre, el amor se enredó ardientemente,

Tú en el te disolviste, y él en mi”



..........................
(1) PIETTRE, André: “Marx y el marxismo”. 2da. Edición. Madrid. Editorial Rialpsa. 1964.


(2) En Línea http://www.adamar.org/oldesign/num1/pag1_22.htm actualizado al 18/06/2010