jueves, 22 de julio de 2010

Algunas apreciaciones Generales de Epistemología del Derecho en la Doctrina




EN UN “ANÁLISIS CRÍTICO DE ALGUNAS TEORÍAS SOBRE EL CONCEPTO DE DEFINICIÓN”, DEL PROFESOR MEXICANO EDUARDO GARCÍA MAYNES, ESTUDIANDO A DUVISLAV, se nos hace una metódica apreciación de las principales teorías sobre la definición: La definición como determinación de la esencia de algo: (Sacherklarung – explicación de lo que una cosa es), formulada en el Organon de Aristóteles y partía del postulado que “lo que designa en género la esencia de un objeto constituye definición, mientras que la designa otro aspecto no esencial es propiedad” La definición como determinación conceptual: (Construcción conceptual o análisis de un concepto) KANT y FRIES. Para ellos las definiciones son analíticas (conceptos dados) y sintéticas (conceptos construidos). La definición como una aclaración o exposición: Para esta corriente la definición está referida al sentido que en determinado lugar y tiempo se a otorgado a tal o cual signo(verbal o de otra índole), lo que ROBINSON denomina “definiciones léxicas”, por ello ahí que se considere a éstas en cierto modo históricas y la definición como una disposición o prescripción, que recibe el nombre de definición estipulativa y consiste en prescribir el sentido en que un signo (verbal o no) debe ser entendido y empleado. También ha recibido el nombre de imposición, mientras que otros la denominan “original” en cuanto origina un uso; otros en cambio le agregan el epiteto de “legislativa” por la semejanza que le atribuyen al acto de legislar.

EN LA LECTURA “EL CONCEPTO DE DERECHO” DEL PROFESOR MANUEL ATIENZA, se hace un análisis crítico del Problema de la Definición del Derecho: Entre otros se destaca que Kant ironizaba a aquellos juristas que buscaban definir el concepto de derecho, hoy no puede decirse que la hayan encontrado. FLAUBERT en su “Diccionario de los lugares comunes” en cuanto a Derecho lo defina como “no se sabe que es”. HART decía que tal concepto era demasiado complejo para poder ser encerrado en una cláusula definitoria. En su calidad de “problema sin solución” la respuesta a esta interrogante suele atribuirse a la filosofía del Derecho. Dentro de ésta sábana académica no solo se plantean problemas para definir lo que sea Derecho, sino también para definir lo que sea definición. Así pues definir Derecho resulta una tarea desesperada, sin embargo es posible encontrar una salida airosa en la obra de MARIO BUNGE (1919 – Argentina) quien considera “anacrónica” e “insostenible” la idea de que los conceptos científicos deben definirse primigeniamente, ya que muchas veces se parte de conceptos vagos que se dilucidan gradualmente a través de la investigación misma. Asimismo se establecen Cuestiones de Ambigüedad, respecto del termino Derecho, así se sugiere que para su conceptualización dogmática sería preferible utilizar expresiones distintas: “jurisprudencia” “ciencia del Derecho” “Dogmática jurídica. Respecto de los Problemas de vaguedad: El Derecho padece de vaguedad intencional (cuando las propiedades connotadas del concepto no pueden determinarse exhaustivamente) y vaguedad extensional (cuando tampoco esta determinado perfectamente su campo de aplicación). Probablemente es imposible eliminar del todo la vaguedad de nuestros conceptos, cuando el vehículo de los mismos es el lenguaje natural y no un lenguaje artificial construido para eliminar la vaguedad y las imprecisiones en general, eso pasa con el Derecho. Así aclarar su significado es buena medida es labor de los juristas. Sin embargo en la tarea de esclarecer el concepto de Derecho hay que huir de los dos errores siguientes: a) suponer que los conceptos y las palabras reflejan una esencia inmutable, esto es suponer que la intensión de un concepto

puede fijarse de una vez por todas y b) olvidarse de que “Derecho” es una palabra de clase y que denota fenómenos sumamente heterogéneos de manera que no tiene sentido buscar detrás de ella un único ente. En cuanto al Derecho y su relación normativa, hay una opinión bastante generalizada, de que el derecho consiste esencialmente en normas, pero ésta posición no es unánime. Para COSSIO (Argentina – Teoría egológica – 1950-1960) el Derecho es conducta humana en interferencia ínter subjetiva y la norma solo es un concepto apto para mentar la conducta. Si aceptamos como válido este concepto parece muy difícil pensar en algún tipo de conducta que no sea jurídica, se corre el riesgo de identificar conducta social con conducta jurídica. Ciertamente NINO manifestaba que “el derecho es como el aire, está en todas partes”, sin embargo no todo es aire, por ej. Familia no puede confundirse con derecho de familia. En este extremo resulta original lo asumido por PASUKANIS el más importante jurista soviético, para quien la economía ofrece la clave para comprender lo jurídico. La principal crítica que le hacen no marxistas (KELSEN, BOBBIO) y marxistas (CERRONI) es que al haber infravalorado el elemento normativo, cierra la posibilidad de distinguir la relación jurídica de la relación económica.

En “PARA UNA FILOSOFÍA DE VALOR”, EL PROFESOR PERUANO AUGUSTO SALAZAR BONDI, con un lenguaje probo y sencillo, propio de los genios, se nos enseña que el mundo de la conducta humana intersubjetiva por naturaleza, no se presta directamente a un estudio y análisis como se da en las ciencias naturales; sin embargo, no implica renunciar a formular una ciencia objetiva de las relaciones humanas dentro del ámbito de las ciencias sociales, por el contrario, el autor, recomienda que, ésta ciencia objetiva, puede formarse sobre una interacción valorativa, ya que alejarse del mundo axiológico evitará y no generará la interacción necesaria de los agentes sociales, manteniéndolos aislados del mundo comunicacional que forja una ciencia; así, para él, el valor constituye fundamento de la misma, dándose lugar, por ende a una conexión sui generis entre objetividad-racionalidad y valor.

Finalmente, en este capítulo de su libro “INTRODUCCIÓN AL ANÁLISIS DEL DERECHO”, CARLOS SANTIAGO NINO, de modo brillante, se propone un estudio directo de la ciencia jurídica misma. El trabajo gira, en lo principal, entorno a un análisis crítico del dogmatismo jurídico intalado en el positivismo, al que, a pesar de reconocer sus méritos y éxitos, encuentra limitado, pues pone toda su verdad en la “verdad” y omnisciencia del legislador.En su propósito, Santiago Nino explica el contenido interno de los sistema jurídicos de la dogmática positivista. Entre estas, analiza la doctrina de Hans Kelsen, para quién la ciencia jurídica, para ser tal, debía estar purificada, tanto de elementos extranormativos, sociológicos, económicos, etc; es decir, de todos los factores valorativos o ideológicos, descubriendo en ella deficiencias que no conjuran un mejor análisis científico.

A partir de aquí el autor se propone desmontar sus fundamentos acudiendo a un análisis ordenado y coherente de la metodología, la historia y la doctrina, proponiendo, al final, una nueva ciencia jurídica basada en la incorporación transmutada y racional de la moral.

El conflicto planteado entre autoridad y moral, entre pragmatismo técnico y sistema de valores vuelve en esta magnífica obra a cobrar vida. De un lado el problema de la arbitrariedad del legislador y de otra el problema de la relatividad de los valores morales son confrontados por Carlos Santiago Nino, en una fórmula intermedia, equidistante de una y otra forma del pensamiento, que presenta un nuevo desafío a las ciencias jurídicas que seguramente perdurará en el tiempo.

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Parte de trabajo presentado por el autor del presente Blogg, en el Doctorado de Derecho y Ciencia Política en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos - Perú: Decana de America.