martes, 13 de julio de 2010

EL CHE GUEVARA EN LA POESIA DE BENEDETTI.

Mario Benedetti es uno de los escritores más leídos de nuestro idioma. Su obra literaria más de sesenta libros, traducidos a veinticinco lenguas, abarca distintos géneros: la novela, el cuento, la poesía, el ensayo. Ha ejercido también la crítica literaria y el periodismo; es autor de teatro y algunos de sus poemas, transformados en letras de canciones, integran el repertorio de conocidos intérpretes, como Joan Manuel Serrat, Daniel Viglietti y Nacha Guevara, entre otros. (1)

Benedetti nació el 14 de septiembre de 1920, en Paso de los Toros, Departamento de Tacuarembó, República Oriental del Uruguay. Tenía cuatro años cuando su padre, químico de profesión, fue a vivir con su familia a Montevideo, la ciudad que no sólo es el telón de fondo, el escenario de su literatura, sino también una parte esencial de su biografía.(2)

Benedetti avanza sobre los presupuestos del estereotipo lírico (lo que Carlos Mastronardi llamaba lirismo y facilidad) y define, durante la década del cincuenta, una poética del prosaísmo. Esta nueva forma de escribir y expresar la realidad encontrará otro notable exponente en el chileno Nicanor Parra, inventor de los anti poemas; pero es la obra del uruguayo la que señala el camino que seguirá en los años sesenta la poesía conversacional, de la que Juan Gelman es el emergente más notorio en la Argentina, así como Roberto Fernández Retamar en Cuba y Ernesto Cardenal en Nicaragua.(3)

A partir de su ruptura con el estereotipo lírico, la poesía de Benedetti avanzará por diferentes rumbos. Emergen lo social y lo político; desde el título mismo la actualidad convocante y los estímulos de la realidad inmediata aparecen integrados. Por aquellos años, el registro épico se afirma en su poesía. El poeta oficia de portavoz de las luchas de liberación que tienen lugar en América latina. Ciertamente, ya se habían producido en la poesía latinoamericana del siglo XX otros casos de conversión a lo épico; tres, al menos, durante la Guerra Civil Española: la del chileno Pablo Neruda, la del peruano César Vallejo y la del argentino Raúl González Tuñón. (4)

La continuidad de esta actitud alcanza su punto de máxima exaltación en el poema Consternado, rabioso, escrito en Montevideo, en octubre de 1967, con motivo de la muerte de Ernesto Che Guevara, y publicado ese mismo año en su libro Aras de sueño. En este poema, que manifiesta el duelo y el eventual sentimiento de culpa del intelectual frente al combatiente caído, se observan diferentes estados de ánimo: consternación, rabia, estupor, vergüenza. Finalmente, el poeta rompe el duelo congelado, como diría la psicoanalista Marie Langer, y alcanza la síntesis poética.(5)

A continuación comparto con ustedes, esta joya de la poesía, que aborda un pensamiento socio político de por medio; por parte de éste gran escritor que dejó de existir en mayo del 2009 a los 88 años de edad, como diría Viglietti, poeta y gran amigo del bate uruguayo "Su pluma nos deja el alma llena de versos sencillos [...], una pluma mágica que generó sin premeditación alguna, desde todos los géneros, modelos de conducta...nos plantea, desde algún lugar, que sigamos difundiendo su obra, como quien reparte semillas, sobre todo entre los jóvenes, para que esos jóvenes hagan almácigos", yo agregaría, que quizás leyendo a autores como Benedetti, la juventud peruana podría salir del estado de idiotes en que se encuentra.



Así estamos
consternados
rabiosos
aunque esta muerte sea
uno de los absurdos previsibles

da vergüenza mirar
los cuadros
los sillones
las alfombras
sacar una botella del refrigerador
teclear las tres letras mundiales de tu nombre
en la rígida máquina
que nunca
nuca estuvo
con la cinta tan pálida

vergüenza tener frío
y arrimarse a la estufa como siempre
tener hambre y comer
esa cosa tan simple
abrir el tocadiscos y escuchar en silencio
sobre todo si es un cuarteto de Mozart
da vergüenza el confort
y el asma da vergüenza
cuando tú comandante estás cayendo
ametrallado
fabuloso
nítido
eres nuestra conciencia acribillada

dicen que te quemaron
con qué fuego
van a quemar las buenas
las buenas nuevas
la irascible ternura
que trajiste y llevaste
con tu tos
con tu barro

dicen que incineraron
toda tu vocación
menos un dedo
basta para mostrarnos el camino
para acusar al monstruo y sus tizones
para apretar de nuevo los gatillos

así estamos
consternados
rabiosos
claro que con el tiempo la plomiza
consternación
se nos irá pasando
la rabia quedará
se hará mas limpia

estás muerto
estás vivo
estás cayendo
estás nube
estás lluvia
estás estrella
donde estés
si es que estás
si estás llegando

aprovecha por fin
a respirar tranquilo
a llenarte de cielo los pulmones
donde estés
si es que estás
si estás llegando
será una pena que no exista Dios
pero habrá otros
claro que habrá otros
dignos de recibirte
comandante





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Bibliografía: (1) (2) (3) (4) (5) Antología poética con introducción de Pedro Orgambide. Editorial Sudamericana. Buenos Aires. Argentina. 2003