martes, 21 de septiembre de 2010

LA UNIVERSIDAD CESAR VALLEJO Y EL ENFOQUE HUMANISTA

Los Húmeros, me he puesto a la mala

La intolerancia está de moda. La campaña en contra de la candidata de izquierda moderada Susana Villarán, queriéndola vincular al terrorismo a como dé lugar, es una muestra palpable de que las divisiones ideológicas explotan y enfrentan a los grupos sociales en momentos de polarización.

Ojalá la intolerancia solo fuera una moda pasajera. No lo es. Basta hacer un repaso de la historia para comprobarlo, aunque no es necesario retroceder en el tiempo, ni moverse de Lima, Perú. El caso del profesor Julio Yovera Ballona así lo demuestra. Ocurrió un mes antes del bombardeo contra Villarán. La historia simplemente se repite.

Agosto del 2010:

El profesor Yovera y doce docentes son despedidos de la Universidad César Vallejo. El director general de esa Universidad, Juan Manuel Pacheco, los acusó de ejercer “apología al terrorismo” en sus clases porque en la cátedra conjunta que dictaban osaron referirse a la militancia y posición política del poeta César Vallejo.

Para la autoridad universitaria, los catedráticos debieron borrar de un plumazo la biografía del poeta a partir del año 1927, cuando inició su compromiso político, profundizó sus estudios sobre marxismo y colaboró en la revista Amauta, dirigida por José Carlos Mariátegui, para después fundar la célula parisina del Partido Socialista del Perú. Era tan “rojo”, que en 1930 fue expulsado de Francia acusado de hacer propaganda comunista; aun así, el poeta no se amilanó y al año siguiente viajó a Rusia para participar en un congreso internacional de escritores solidarios con el régimen soviético.

Vallejo sufrió la intolerancia en carne propia cuando los editores españoles se negaron a publicarle cuatro obras por considerarlas “marxistas y revolucionarias”. Con la Guerra Civil a puertas, Vallejo se comprometió con la causa republicana y participó en el Comité Iberoamericano para la Defensa de la República Española. Fruto de este compromiso político son los Poemas humanos y España aparta de mí este cáliz, nada más y nada menos. ¿Quemémoslos?

Así como Susana Villarán ha sido tildada hasta de proviolentista por haberse aliado al Movimiento Nueva Izquierda y Patria Roja, el despido de Yovera puede haber estado motivado por los mismos prejuicios, puesto que él nunca ha negado haber sido un alto dirigente de la Izquierda Unida en Piura y militante del satanizado Patria Roja. El ex profesor ha participado en protestas contra la minera Majaz, y ha sido objeto por eso de una campaña sistemática de desprestigio del diario El Correo de Piura que dura ya seis años. Como respuesta, algo tardía, Yovera iniciará una querella por difamación y calumnia contra ese diario.

El daño está hecho. Es evidente que el acoso sistemático lo ha puesto en la mira de las autoridades universitarias que encontraron un pretexto absurdo para deshacerse de él.

El argumento para despedir a Yovera y sus colegas parece salido de la tradición oscurantista y se contrapone a la imagen moderna y progresista que esa Universidad quiere proyectar: se autodenomina el consorcio universitario más grande del Perú y acoge en su sede de Los Olivos a los jóvenes emergentes de la nueva Lima. Entre los valores que pregona figura el de la tolerancia, y dice formar estudiantes con sentido humanista.

Esta arbitrariedad empaña su imagen y la pone en la categoría de universidad retrógrada. No merece el nombre que tiene.

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Autor(a) : Patricia Wiesse
Fuente: Revista Ideele