miércoles, 2 de noviembre de 2011

BLACKWATER:

La Agencia Central de Inteligencia (CIA) ha firmado un contrato por valor de cien millones de dólares con la empresa de seguridad privada Blackwater Worldwide para custodiar las instalaciones de la CIA en Afganistán y algún otro lugar. El Gobierno de Obama adjudicó un nuevo contrato para el suministro de servicios de protección en Afganistán a la compañía Blackwater, que ahora se llama Xe Services, en menos de una semana. El Departamento de Estado ha seguido contratando a esta empresa a pesar de las numerosas polémicas, el procesamiento de cinco ex ejecutivos de la empresa por cargos de armas y la masacre en 2007. Blackwater fue creada en 1996 como una empresa privada de seguridad, pero fue rebautizada como Xe Services tras haberse visto implicada en una serie de escándalos en Irak.

Fracasan los esfuerzos para juzgar a Blackwater

Pasados casi cuatro años desde que el Gobierno federal comenzara una serie de investigaciones y procesos judiciales contra la compañía Blackwater, cuyo personal ha sido acusado de asesinatos y otros delitos violentos en Irak y Afganistán, los casos están empezando a ‘desmoronarse’ debido a los obstáculos legales creados por la propia Administración estadounidense, comunica The New York Times.

Entre los casos más recientes, desestimados por el Departamento de Justicia, figura el de Andrew J. Moonen, especialista en armas de Blackwater acusado de matar a un guardia del vicepresidente iraquí en diciembre de 2006. Los funcionarios de Justicia anunciaron que renuncian al caso tras una investigación que había comenzado a principios de 2007, e incluía viajes a Bagdad de los fiscales federales y agentes del FBI para interrogar a los testigos iraquíes.

Tras la decisión gubernamental de abandonar el 'caso Moonen' vinieron otras ‘derrotas judiciales’ relacionadas con los ex agentes de Blackwater (conocido actualmente como Xe Services).

Las entrevistas con los abogados involucrados en los casos y la revisión de algunos expedientes muestran que los fiscales federales no logran superar una serie de obstáculos legales, que incluye dificultades de obtener pruebas fiables en las zonas de guerra, limitaciones procesales de los tribunales estadounidenses incapaces de superar la ‘inmunidad fiscal’ que había sido otorgada a los demandados por las autoridades estadounidenses.

"El campo de batalla", dijo Charles Rose, profesor de la Universidad de Stetson College of Law en Florida, "no es un lugar idóneo para preservar pruebas durante largo tiempo".

La dificultad de estos casos también se debe a los escollos jurídicos que se plantean por la contratación cada vez mayor de los contratistas privados en zonas de guerra, a quienes el Gobierno estadounidense concede deliberadamente distintos grados de 'inmunidad', lo que sucedió en el 'caso Moonen'.

"Una vez que otorgas la inmunidad, es muy difícil juzgar al acusado", dijo Andrew Leipold, profesor de derecho en la Universidad de Illinois. “La acción judicial en estos casos es casi inoperante”, añade él.

Aunque los funcionarios de Justicia señalan que el Ejecutivo sí que había tenido una serie de sentencias condenatorias en contra de los contratistas en Irak y Afganistán (más de 120 empresas han sido acusadas por el Departamento de Justicia por fraude, prevaricación y delitos relacionados con actividades contractuales en Irak, Afganistán y Kuwait), sin embargo, "hay serias dificultades en el procesamiento de casos cometidos en la zona de guerra", puntualizan ellos.

"Hay problemas con la disponibilidad de testigos y pruebas, así como con el grado de veracidad de las acusaciones. Además los acusados tienen derecho a la legítima defensa". Por ejemplo, el argumento de haber disparado en defensa propia -que frecuentemente alegan los agentes de Blackwater- es uno de los más difíciles de denegar o refutar.

Otro problema es puramente jurisdiccional. Dado que los miembros de estas compañías de seguridad privada están contratados por el Departamento de Esta, no están sometidos a la legislación, en particular, a la Ley de Jurisdicción Militar Extraterritorial, que rige las acciones de los agentes que trabajan en el extranjero para el Ministerio de Defensa.

Eric Jensen, catedrático de Derecho en la Universidad de Fordham señaló la existencia de ese preocupante vacío legal. Según él, “hasta el momento el Congreso estadounidense ha fracasado en sus intentos de dar solución legal al tema que sigue siendo muy candente”.

Mercenarios estadounidenses: ¿de Irak directamente a Libia?

Hace cuatro meses el Congreso estadounidense prohibió el envío de tropas terrestres de EE. UU. a Libia, salvo en el caso de que el objetivo fuera la protección de funcionarios del Gobierno estadounidense o de la OTAN que se encontraran en peligro. Sin embargo, este jueves la página web de la resistencia libia pro gaddafista, zangetna.com, testimonia que en el territorio del país están presentes los mercenarios de la agencia militar estadounidense Blackwater. Atestigua que participan activamente en el combate y les vieron transportando cadáveres en varios barrios de Trípoli.

No es la única fuente. Según foros de estudiantes de la Universidad de Trípoli, "hay algunos sujetos de Blackwater (XE) que tratan de hacer negocios con agentes de la OTAN para instaurar fuerzas privadas de policía en toda Libia".

Xe Services LLC, la empresa privada que ofrece servicios militares de seguridad conocida anteriormente como Blackwater, es famosa por su participación en campañas estadounidenses en Irak y Afganistán. La fama de la agencia cuyos ingresos provienen en un 90% de contratos gubernamentales se debe a asesinatos de civiles, torturas y desapariciones.

Según la cifra oficial, durante su presencia en Irak los empleados de Blackwater participaron, solo entre los años 2005 y 2007, en 195 tiroteos. En 164 casos fueron los primeros en abrir fuego.

Entre los incidentes más famosos está el ataque de abril de 2004, cuando un grupo de agentes de Blackwater disparó contra 400 civiles que participaban en una manifestación pacífica de protesta enfrente de la sede de la Administración Provisional de Coalición en la ciudad de Nayaf.

En septiembre de 2007, ejerciendo como guardias para el convoy diplomático del Departamento de Estado de EE. UU., iniciaron un tiroteo en el centro de Bagdad. El suceso dejó un saldo de 17 iraquíes civiles muertos y 18 heridos. Entre las víctimas había niños.

En varias ocasiones la empresa fue sospechosa de contrabando de armas. En septiembre de 2007 la Fiscalía estadounidense anunció que estaba investigando la posibilidad de que Blackwater hubiera contrabandeado con Irak las armas que posteriormente acabaron en manos del Partido de los Trabajadores de Kurdistán, un grupo nacionalista que es considerado una organización terrorista por EE. UU., la UE y la OTAN.

Los mercenarios de la compañía también son declarados participantes de detenciones extrajudiciales en Irak y Afganistán. Se cree que entre los años 2004 y 2006 en Irak tuvieron un papel central en misiones nocturnas de asalto realizadas casi a diario.

Según comenta a RT el asesor para el Consejo sobre Asuntos Hemisféricos Francisco Acosta, en EE. UU. no circula la información de que Xe participa también en la operación en Libia. Sin embargo, subraya que la noticia no es nada sorprendente. Sostiene que para el Pentágono es una práctica habitual traspasar una parte del trabajo a los contratistas.

Irak y Afganistan: Sexo a cambio de vida
Las empresas privadas de seguridad que trabajan en las zonas de conflictos hacen esclavas sexuales. Ni una causa criminal fue abierta por la compra y venta de personas. A estas desconsoladoras deducciones llegaron los expertos del Centro Americano por la Conciencia en la Política Estatal (the Center for Conscientiousness in State Policy).

No ha habido ni una sola acusación criminal en los ochos años que han pasado desde se firmó una regla presidencial dictada por el ex presidente estadounidense George W. Bush que prohibía a los soldados asentados en Irak y Afganistán involucrarse en redes de prostitución. La falta de acusaciones, sin embargo, no significa que tanto tropas como contratistas estadounidenses estén ajenos a este tipo de prácticas que van desde el maltrato de personas hasta la prostitución forzada.

Las empresas privadas de seguridad que trabajan en las zonas de conflictos, los 'contratistas privados', que ya sobrepasan el número de soldados en Irak, obtienen de buena gana esclavas sexuales. En el ejemplo más conocido, empleados de DynCorp fueron descubiertos cuando traficaban con mujeres en Bosnia y hay indicios que sugieren que en Irak puede estar ocurriendo lo mismo.

La primera compañía con este tipo de prácticas que figura en la lista es Blackwater, que ya tiene fama por el fusilamiento de ciudadanos civiles en Irak en septiembre de 2007. Al cambiar el nombre a Xe Service, la compañía no abandonó su camino de 'bandolerismo en la frontera de la ley'. Uno de los ex empleados de la organización denunció unánimemente que observó a algunos colegas pagar a jóvenes iraquíes de 13 años por tener sexo. Esas acusaciones fueron eliminadas.

Afganistán no queda atrás de Irak en cantidad de burdeles en su territorio. Sólo en 2006 como resultado de una serie de redadas fueron rescatadas más de cien mujeres chinas que denunciaron haber sido secuestradas y obligadas a trabajar como prostitutas. En la compra y venta de gente en Afganistán figura la empresa de seguridad contratada por la embajada estadounidense en Kabul, ArmorGroup.

La guerra ha dejado sin casa a una enorme cantidad de chicas y chicos que son muy vulnerables al comercio sexual. Sin embargo, no se ha abierto ni una sola causa criminal por prostitución y tráfico de personas en Afganistán e Irak. Hasta ahora para las agencias ha sido prácticamente imposible investigar las denuncias, aunque algunos analistas prefieren opinar que éstas se han hecho las ciegas ante las evidencias criminales que existen. Durante los últimos 5 años el movimiento monetario de las empresas de seguridad privadas en esos países superó los cien mil millones de dólares.

Después de Vietnam, Indonesia, Filipinas y Tailandia, ahora Irak y Afganistán cuentan con trata de mujeres y prostitución, prácticas condenadas en informes donde Estados Unidos aparece como juez decisorio del mundo.

A pesar de lo severas que puedan ser las leyes, sin investigación y con impunidad será difícil poner punto final a este tipo de actuaciones en EE. UU. y en el mundo.

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Fuentes: http://actualidad.rt.com/actualidad/internacional/issue_31628.html

http://actualidad.rt.com/actualidad/ee_uu/issue_15627.html

http://actualidad.rt.com/actualidad/internacional/issue_10385.html

http://actualidad.rt.com/actualidad/internacional/issue_11400.html